A de ser pequeña tu sombra, ya se habían
acostumbrado las polillas, casi al borde
de los estíos te alejabas, sin estilo, ni el rosaba
pudo saciarte, aturdido y leve ser.
Remolcaron algunos ángeles, la dicha insinuación
de la carcasa, dejábase, sobre caminos de polvos
perpetuos parpadeos, las lagrimas claman, y el viento
las alientan.
Y un día supimos, que ya no viste nada mas,
don nadie ser, diminuto, en los pocos dedos de enero,
sombra tuya! donde? si te has hecho de noche.
MR 27/2/11 Y 28/2/11
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