Contemplar un aura media dolida, ya
era el cause de nuestros comienzos,
allí se ve un páramo lúgubre, parco
ahora sus ojos, recto un silencio,
pero me grita extraviada vida, escasa fe.
Casi renuncie a sus hombros, aunque sus
manos me llevan... les daré crisantemos, le
diré vida eres bella. Seca el viento, viento desliza
la amarga lagrima, y tejer una corona, de
estrellas quizás, quizás venceremos, durmiente,
templada, y vendrán las coronas, otras áureas.
El rudo cause no a de doblar los caminos,
mas allá de océanos, aun florece el estío,
y veremos fenecer a la misma soledad, mas
ya no contemplo tu desdén, bebamos
entonces esta gloria de juventud!
M.R. 15/2/12

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