Llegaremos al fin del camino, circundante,
doblegar cimientos, y llegar un día ser infante...
Un capullo atino a existir, que pensamientos
aguardan asta el señor?
Ya sabia del hábil secreto, tímidos, se acercaron
asta las luces, mástiles de insignia; carpintero,
haced de una vida otra mas útil de roble
y plata, asta el nuevo día, matiz.
Siglos estacionados, y miles de otoños,
abriles joviales, que deseos aquellos, pero
quien quiere vivir para siempre?
Hay tantos soles en el universo, tantos y uno para ti, y la
luz nos guiara asta la cima, mas allá de todo, ruiseñores
anunciaran, las palomas y potestades también,
que ya estamos viajando... nuevamente luz y tibieza.
La bruma es suave ya, añadió su música,
puedo ver y sentir, escapándome tan
livianamente, dejemos la seda mal trecha,
eternidad que enorme ya es mi paciencia!
No se mas quien soy, pero conozco mis mares,
me hice segundos después de una larga sombra,
y contó mi corazón, los caudales de una nueva
vida, pequeña llama a su izquierda, serena
canción, arrojaba la orquesta, a su venida.
El despertar se extiende, a mortales caminantes,
los ojos abren en las inmencidad de un campo,
el origen es tan divino, y quema su felicidad,
la esperanza es piedra noble, por que luego del
sol, seremos carne, aura y alma.
Resaltan vivos colores, ya son nuevos en los capullos,
beberán a sus pechos, reencarnación y crepúsculo, otra vez
la rueda jira, alma matutina cielo y tierra es tuya, abre los ojos
y observa la creación, abre las alas y ve a volar, busca tu
corazón y empieza a amar, por que hemos de volver siempre.
MR 3/3/11 y 9/3/11