que blanca se pone la paciencia, que espeso es
su remanso, nunca me gusto diciembre, apenas,
su estío es amable.
Como es la mesa soledad llana, y al llegar visitantes,
reluce soberbia, la mascara, jamas diré buenas noches
ni beberé de sus copas, hay un sarmiento para cada uno
y mas lagrimas que espera el río enfermo.
MR 3/3/11

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