martes, 27 de septiembre de 2011

Edén próximo

Puedo ver partes de ti, allá después
de las nubes, se murmuran de
semejante creación, carne áurea y
resplandor, eres única y asesina.

Un imposible océano, otros dirán
un estrecho camino, solo para sabios
y adivinos, tu lugar tan codiciado.

Adiós mortales, en el Edén próximo,
hallare seguro... un adiós sin lamentos,
ten paciencia, su vereda es de oro.

Es tu esfera, un delicado ático de cristal,
por que allá son los últimos vestigios de
tanta calzada, turbado asta mis simientes,
es una pausa de la misma vida.

Adiós mortales, Edén próximo, una sombra
de ti llegara, Edén próximo, alejara
al inflexible sol, una estación ultima. Y veré
tus delicadas facciones, crisol de bendiciones,
golgorio y gloria celestial, beberé de tu
manantial, juventud divina y casta de rosa.

Se hace tan suave la brisa, partiré muy pronto
ya, puede que estés tan cerca hoy, ni el otoño
es melancólico. Adiós, Edén próximo, caridad de
Liz y bondad, adiós, Edén próximo, vestirás de  seda,
adiós, Edén próximo, envolverás al corazón, adiós,
Edén próximo, he allí tanta libertad.

Insondables violines, alquimia perfecta, tan rápido
el milagro como un rayo de luz, peregrinaje fin,
la persistencia de una antigua promesa. Adiós, Edén
próximo, mi descanso final, de tus brazos un arco triunfal,
adiós, Edén próximo, tu entrada tus ojos,
tus brazos, en tus brazos, mi amor inmortal.

M.R. 27/9/11 y 1/10/11



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