domingo, 4 de septiembre de 2011

Seguir y no entrar en tus valles

Seguir y no entrar en tus valles, es lo que
dijo mi corazón, que cuerpo ahora dependerán
de mis lejanías? letargo, largo letargo ya era
para el obstinado diciembre, deja de rujir el
viento, autista, monótono, y allí tu cartel de
promesas... ya no lo quiero.

He de volver como vuelve la primavera,
seré de nuevo septiembre, pero el guadañero
me a robado todo; encandila aun la hierba,
perfuma el agua de rosa, la cabellera,
y el mimbre en las manos, pero no he
de beber de esa fuente, ni de entrar en
ese río de eternidad.

Dejare el harapo no lejos del heno, mas
desnuda mi alma, pero nunca jamas sueltos
los fervientes deseos, pues toma lo que
quieras ya de mí, llévate los huesos
para labios viciosos, engendra un hijo
para el averno, pero jamas, jamas tomaras
mi alma tan libre, ya que tus flores,
los huertos de tus profetas, los prados
áureos hoy, algún día, algún día marchitaran.


M.R. 4/9/11







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